ACTUALIZACIONES
El ordenador nos suele avisar cuando hay una o
varias actualizaciones de algún programa; sin embargo, el idioma no. Todos, pero, principalmente, quienes
escribimos un texto que puede leer bastante gente, debemos tener especial
cuidado en procurar estar al día sobre nuevas normas adoptadas en la R.A.E.
pues, esa es la razón de su existencia: “Limpia,
fija y da esplendor” a nuestra lengua.
No
puedo negar la realidad de los refranes: El
que tiene boca se equivoca, el mejor escribiente echa un borrón y otras
circunstancias personales y puntuales que se nos cuelan para hacernos meter la
pata sin querer, mas, somos humanos y, otro refrán: El ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma
piedra.
Hace poco, me enteré de que,
por ejemplo, ‘este, ese y aquel’, pronombres, no se acentúan desde 2010 pues el
que marca la frase es el sustantivo, NUNCA el pronombre. Las normas
gramaticales que estudiamos poco o nada tienen que ver con las de hoy; de
hecho, recientemente, la Academia ha incorporado cuatro nuevas palabras: meme, tete, sororidad y marketing; esta última, según nuestra gramática,
debería llevar tilde por ser esdrújula, mas, al aceptarla con la grafía inglesa,
NO se acentúa.
Además de la ortografía, la puntuación es
igual de importante y también hay que mimarla porque no es lo mismo “Señor: muerto está, tarde hemos llegado”
que
“Señor muerto:
Esta tarde hemos llegado”.
Quizá mi madre y su hermana, profesoras de
Lengua, son las que me inculcaron esa, diré, obsesión por este tema, pero, es
demasiado tarde para eliminarla por completo.
Eso que te pasa proviene del hipocampo, donde hay unas células que se encargan de gestionar la memoria. Estas células se localizan en una especie de lóbulo en el borde del hipocampo llamado giro dentado, cuya función es conectar con la corteza prefrontal, donde se almacenan los recuerdos. La interconexión se hace por medio de la sinapsis interneuronal, la clásica unión química ente los terminales (axones). Esa gestión es lo maravilloso del asunto, pues precisa de filtros adecuados; además, en la corteza prefrontal ya hay más sitio (actúa en esto de la memoria como una biblioteca), pero también es el lugar desde donde actúan las emociones, que de alguna forma se asocian a estos recuerdos. Según sea “la intensidad” de esas emociones asociadas a un determinado recuerdo, las recordaremos de forma más o menos nítida.